Los glacis, los extensos terrenos libres de toda edificación que circundaban a las ciudadelas renacentistas por el exterior de sus defensas, fueron transformados, en el caso de Pamplona y una vez que la fortificación perdió su funcionalidad militar, en un gran parque de estilo inglés: la Vuelta del Castillo.
Los fosos, que rodean las diferentes defensas exteriores a la Ciudadela, discurren a una cota inferior al glacis.
Actualmente es habitual ver a los pamploneses disfrutando del espacio verde más amplio y céntrico de nuestra ciudad: el formado por la Vuelta del Castillo y los fosos.