El jardín más antiguo de la ciudad, era en su origen un campo situado extramuros en la Pamplona Medieval adyacente a la primitiva muralla del burgo de San Cernin.
Con la construcción de la Ciudadela las murallas medievales y la Taconera quedaron englobadas dentro del nuevo recinto.
A principios del siglo XVIII ya estaban en pleno uso sus defensas: el baluarte de Gonzaga, el de la Taconera, el revellín de San Roque y la contraguardia de Gonzaga.
Fue transformado en jardín en 1830: “los Campos Elíseos de los pamploneses”. Hoy en día, los fosos albergan un pequeño jardín zoológico.